sábado, 30 de diciembre de 2006

El protagonista eres tú

Imagínate que un día, al pasar por delante de un kiosko, ves en la portada de la revista Time que has sido elegido persona del año. Pues sí, este año ha sucedido. La portada que el prestigioso semanario dedica a la personalidad más influyente en 2006 no la ocupa ningún político, ni ninguna estrella del espectáculo, ni ningún científico. No, la portada es para ti. Para ti, para mi y para todos y cada uno de los millones de indivíduos que, con nuestras pequeñas aportaciones, vamos dando forma a eso que han dado en llamar Web 2.0. La historia de la Web 2.0 es una historia de colaboración humana a una escala desconocida hasta el momento. Es la historia los usuarios, de Google, de YouTube, de Wikipedia, de Flickr, de Linkedin, de MySpace, de los "blogs" como éste, del "Open Source". Es la historia del desarrollo de una comunidad planetaria que no conoce de fronteras. Las reglas del juego de la política, la economía y la sociedad se están transformando ante su empuje. Estamos ante el nacimiento de la democracia digital. Asistimos a una explosión de productividad e innovación nunca antes vista que se expande, imparable, conforme más y más individuos se deciden a aportar su granito de arena en la construcción de la red de redes. Modelos de negocio se quedan obsoletos de la noche a la mañana mientras otros irrumpen con fuerza de la nada. El mercado de trabajo se vuelve más transparente, más amplio, más libre. La globalización se impone como una realidad por mucho que haya quien todavía intente negarla.

Estamos ante un momento histórico, ante una revolución que no sólo está cambiando el mundo, sino que -sobre todo- está cambiando la forma en que el mundo cambia. La nueva era ha llegado.

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martes, 26 de diciembre de 2006

Conciliación y competitividad

Acabo el repaso a "The World in 2007" con el artículo de Lucy Kellaway titulado "Work-life imbalance". La tesis de Kellaway es que después de varios años escuchando hablar sobre las maravillas de la conciliación entre vida personal y vida profesional, el teletrabajo o el "job-sharing", a partir del año próximo vamos a asistir al retroceso de alguna de esas prácticas de organización del trabajo. La principal razón no es otra que los resultados observados allá donde se han implantado: los discursos sobre conciliación han creado falsas expectativas entre los trabajadores, generando más frustración que otra cosa; el teletrabajo no acaba de convencer, ni a los que trabajan desde su casa, ni a quienes han de relacionarse con los teletrabajadores desde centros de trabajo convencionales; los contratos a tiempo parcial pueden tener una justificación en ciertos ámbitos, pero en puestos de dirección pocos discuten que seguirá siendo o todo o nada; finalmente, parece que la práctica de las oficinas diáfanas, en que ni los directivos disponen de despachos cerrados, también se bate en retirada. Todo esto sucede en el contexto de unos mercados en continua transformación, cada día más globalizados y más competitivos, que exigen una atención cada vez mayor por parte de los líderes de las empresas que pretender tener éxito -o seguir teniéndolo- en este nuevo escenario.

España, que es un país que está bastante atrás en cuanto a la implantación de estas prácticas de gestión bien podría tomar nota de las experiencias de sus vecinos y continuar su avance con prudencia. Si embargo ahí estamos, descolgándonos con una Ley de Igualdad que, entre otras cosas, prevé el permiso de paternidad más generoso de Europa y que, ahí es nada, va a costar a nuestras empresas la friolera de 900 millones de euros al año. ¿Es que nadie es consciente de que estamos en el furgón de cola de Europa por lo que se refiere a productividad e innovación? Como si la cosa no fuera con nosotros seguimos autocomplaciéndonos sentados sobre la inmensa burbuja inmobiliaria en la que se sustenta nuestra economía mientras ahí fuera el mundo cambia a una velocidad de vértigo. Luego aún habrá quien se llevará las manos a la cabeza cuando un día abra los ojos, mire a su alrededor, y se encuentre que nuestras ciudades se han convertido en parques temáticos y todos sus vecinos trabajamos de camareros.

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jueves, 21 de diciembre de 2006

Feliz Navidad

A todos los que durante estas fechas tan señaladas os asomais a este pequeño rincón del ciberespacio desearos unas muy felices fiestas y un año 2007 lleno de salud, amor, trabajo y prosperidad.

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martes, 19 de diciembre de 2006

Guerra por el talento

El segundo de los artículos lo firma Adrian Wooldridge y se titula “The Battle for the Best”. Según Wooldridge la lucha que libran las empresas para captar y retener a los mejores profesionales del mercado continuará endureciéndose en 2007 . Casi de vuelta a la situación que vivimos en los años más calientes de la burbuja “dot.com” los responsables de recursos humanos tendrán que ingeniárselas para conseguir atraer los mejores candidatos y recurrir a soluciones imaginativas para llegar a ellos. Así, por ejemplo, Google ha colocado en la autopista que entra en Silicon Valley vallas publicitarias con complicadas ecuaciones, animando a quienes sean capaces de resolverlas a optar a un empleo en la empresa. Y si es importante atraer el talento, no lo es menos conseguir retenerlo. Siguiendo con el mismo caso, la empresa californiana ha decidido hace unos días que las opciones sobre acciones que entrega a sus empleados sean transferibles. De este modo, a partir de ahora, los “Googlers” tienen la posibilidad de vender sus “stock options” a entidades financieras. Una forma de aumentar el valor del paquete retributivo de los empleados sin que se incrementen los costes para la empresa.

En una reciente encuesta elaborada por el Corporate Executive Board tres de cada cuatro directores de recursos humanos consideran que “atraer y retener el talento” es su prioridad número uno y el 62% manifiesta estar preocupado o muy preocupado por la escasez de talento en el mercado. Los encuestados concluyen que la calidad de los candidatos ha caído un 10% desde 2004 mientras que el tiempo necesario para cubrir una vacante ha aumentado de 37 a 51 días. Es de destacar también que más de un tercio de los participantes dice haber tenido que contratar candidatos mediocres por la necesidad de cubrir una vacante con rapidez.

Varios son los factores detrás de este recrudecimiento en la guerra por el talento. La economía de la información y los servicios gana peso frente a la industria. Hace poco un informe de Accenture ponía de manifiesto como los activos intangibles ya suponen más de 70% del valor de las empresas del S&P 500 cuando en 1980 sólo representaban un 20%. La demanda de trabajadores del conocimiento se ha multiplicado, y lo ha hecho más rápidamente que su oferta. También está la cuestión del envejecimiento de la población: Para 2025 se espera que la población entre 18 y 64 años caerá un 7% en Alemania, un 9% en Italia y un 14% en Japón; China sufrirá las consecuencias de su política de un solo hijo y en Estados Unidos la jubilación de la generación de los “baby-boomers” determinará que las empresas habrán de afrontar la pérdida de un importante número de empleados en un período corto de tiempo. Además, la lealtad de los empleados es cada vez menor y, por si fuera poco, nos encontramos con los efectos de la globalización, las deslocalizaciones y el desarrollo de mercados de empleo globales. En este contexto, a las empresas no les quedará más remedio que aprender a gestionar plantillas cada vez más internacionales, complejas y diversas.

Una situación de desequilibrio entre oferta y demanda en el mercado de empleo supone problemas que ya hemos experimentado anteriormente: inflación salarial, rotación de personal, etc. Sin embargo también es verdad que cuanto mayor sea la competencia por el talento, más fácil será que éste sea descubierto y adecuadamente explotado y recompensado. Muy buenas noticias para quienes se hayan preocupado de cultivarlo.

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viernes, 15 de diciembre de 2006

El fantasma de Colbert

Como cada año The Economist acaba de publicar “The World in (2007)”, un número especial en el que se recogen las opiniones de acreditados expertos en diferentes disciplinas –economía, política, negocios, tecnología, sociedad,…- sobre lo que nos deparará el año próximo. En líneas generales podríamos decir que es de esperar cierta inestabilidad, tal vez más nubes que claros, aunque como bien dice el editor en su prólogo, tampoco puede ser tan malo el año en el que se celebrará el 50 aniversario de la piña colada (sic).

A los efectos de este blog me quedo con tres artículos. El primero de ellos, escrito por Vendeline von Bredow y titulado “Colbert v Competition”, viene a confirmar un fenómeno que ya hemos apuntado desde este foro: el incremento espectacular en el número de fusiones y adquisiciones intracomunitarias. El número de estas operaciones no ha parado de crecer desde 2003 y seguirá multiplicándose en 2007. Alimentados por el exceso de liquidez existente en el mercado, los fondos de capital privado apuntarán a objetivos cada vez mayores y a sectores más sensibles de la economía –banca, energía, etc…-. Además sus ofertas serán más y más hostiles. En contrapartida los gobiernos de ciertos países europeos, en particular los de nuestra querida Europa del Sur, continuarán invocando al espectro de Jean-Baptiste Colbert, el ministro de Luis XIV que propugnaba el control estatal de la economía y el intervencionismo en la industria. Llevados por un populismo que hoy en día no tiene ninguna justificación más allá de consideraciones electoralistas establecerán barreras en los mercados que no conseguirán sino dificultar la consolidación de ciertos sectores dentro del espacio económico comunitario y, en definitiva, lastrar la competitividad de las empresas europeas a nivel global, una frivolidad que nadie se puede permitir en un mundo globalizado. Gracias a Dios, es de esperar también que la Comisión Europea no se quedará de brazos cruzados e intensificará su cruzada contra el fantasma del proteccionismo.

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domingo, 10 de diciembre de 2006

Prevengamos la laboresclerosis

Ya comentamos que el Banco Mundial publica una serie de indicadores que comparan la facilidad para hacer negocios en diferentes países del mundo. En concreto, hablamos de lo mal parado que sale nuestro país por lo que se refiere al tiempo necesario para constituir y registrar una nueva sociedad mercantil. Es ahora el turno de comentar otra cuestión -en mi opinión mucho más preocupante- como es la rigidez de nuestro mercado de trabajo. Duele comprobar que, en esta materia, España ocupa nada más y nada menos que el puesto 162 de entre los 175 países objeto de estudio.

El índice sobre rigidez del mercado de empleo (“rigidity of employment index”) que elabora cada año el Banco Mundial es un indicador compuesto de otros tres: uno que analiza la dificultad para contratar nuevo personal, otro que mide las barreras a la flexibilidad horaria y otro que evalúa lo complicado que es despedir a un trabajador cuando, por motivos organizativos, técnicos o de producción, ya no es necesario.

El primero de los tres indicadores estudia las limitaciones en el uso de contratos temporales, así como la relación entre el salario mínimo y el valor añadido en promedio por cada trabajador. En esta categoría España ocupa el puesto 167 -los octavos por la cola-.

En el segundo, que valora aspectos tales como las restricciones al trabajo nocturno o en fin de semana, la flexibilidad de la jornada semanal o el número de días de vacaciones pagadas al año, ocupamos el puesto 148 de la clasificación.

Finalmente, el último de los indicadores, que se refiere a la regulación del despido, tiene en cuenta las causas de despido permitidas legalmente, la necesidad de notificar u obtener la autorización de un ente externo para poder extinguir contratos, o los criterios que deben seguirse para decidir las personas afectadas. Si bien en esta materia obtenemos un resultado un poquito mejor, estar en el puesto 141 sigue sin ser algo de lo que estar orgullosos.

Es cierto que los que hemos estado en contacto directo con el mercado de empleo de otros países podríamos discutir algunas de estas puntuaciones. En cualquier caso, lo que resulta innegable es que nuestro mercado de empleo es muy rígido, una circunstancia que, sin duda, merma nuestra competitividad en un mundo globalizado.

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domingo, 3 de diciembre de 2006

Más fusiones y adquisiciones

Leo en la revista Comentarios de Coyuntura Económica que el volumen de fusiones y adquisiciones en Europa durante los primeros nueve meses de este año ha crecido un 37,7% respecto al mismo período del año anterior. A nivel mundial el incremento ha sido del 32%, lo que tampoco está nada mal. Causas coyunturales como el repunte en la economía europea y la actual fase alcista que vive la bolsa –que motiva que el valor de las empresas que hoy son objeto de este tipo de operaciones societarias sea mayor que hace un año- explican solo una pequeña parte del fenómeno. Más relevante es la gran liquidez que existe en los mercados, favorecida por un dinero todavía barato a pasar de las últimas subidas en los tipos de interés. (El Banco Central Europeo estima que la liquidez de las empresas no financieras se ha doblado en los últimos tres años).

Pero más allá de cuestiones coyunturales, que como tales pueden ser pasajeras, nos encontramos importantes factores de tipo estructural como cambios tecnológicos que posibilitan que las empresas puedan reformular sus cadenas de valor y, en consecuencia, sus modelos organizativos. También está lo que ya comentábamos en una entrada anterior: un aumento significativo en la actividad de las firmas de capital privado, capital riesgo y similares, cuya actividad en Europa ha crecido un 42% respecto al último año. Estos fondos representan el 18% del volumen de las operaciones celebradas durante los nueve primeros meses de 2006, cuando en 2003 sólo suponían un 4%. Finalmente el marco normativo se está transformando ante la presión de la Comisión Europea, que arremete contra las medidas proteccionistas de los estados miembros en una apuesta decidida a favor de la liberalización de los mercados.

En cualquier caso una cosa es que el volumen de fusiones y adquisiciones aumente y otra bien distinta que las empresas implicadas consigan las sinergias que persiguen. A los gestores debería preocuparnos bastante el hecho de que más del 60% de estas operaciones no alcanza sus objetivos. Especialmente cuando todo apunta a que la tendencia seguirá al alza.

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