Dedicado a los quejicas (que tanto abundan)

Hace unos días, en Guía de Gerencia, me encontre con la transcripción de la escena de Rocky Balboa (Rocky VI) en que el protagonista habla a su hijo sobre la necesidad de ser duro en la vida. A pesar de que no soy ningún fan de Stallone, y el tono es el previsible en una película del actor italo-americano, el discursito no deja de tener validez en un momento en que valentía, reciedumbre y fortaleza no son atributos especialmente de moda en las empresas. Lo traduzco:

"Déjame decirte algo que tú ya sabes.
El mundo no es todo sol y arco iris. Es un lugar muy desagradable y mezquino.
Y da igual lo duro que tú seas.
Te pondrá de rodillas a golpes y te dejará ahí para siempre, si tú le dejas.
Ni tú, ni yo ni nadie va a golpear más fuerte que la vida,
pero la cuestión no es lo fuerte que tú pegas,
sino lo fuerte que puedes llegar a ser golpeado mientras continuas avanzando.
Cuanto puedes aguantar mientras sigues hacia adelante.
Así es como se gana.
Ahora, si sabes lo que vales, sal ahí y consigue lo que mereces,
pero tienes que estar dispuesto a aguantar los golpes
y no señalar con el dedo, diciendo que no estas allí por culpa de él, de ella ni de nadie.
Eso es lo que hacen los cobardes y tú no lo eres. Tú eres mejor que eso."
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