Otra forma de hacer empresa es posible (III)

El último de los casos de innovación en prácticas de gestión que compartiré es el de Rite Solutions, empresa estadounidense dedicada al desarrollo de sistemas de información, principalmente juegos y simuladores para aplicaciones de defensa. 

En 1999, tras haber vendido su anterior empresa, Joe Marino y Jim Lavoie fundaron Rite Solutions sobre la base de dos creencias: a) que nadie es más inteligente que el conjunto (las buenas ideas pueden venir de cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier momento), y b) que las pirámides jerárquicas son una reliquia que pueden servir para controlar los flujos de información en la organización, pero no para favorecer la innovación.

Era necesario, por tanto, dar con un mecanismo que favoreciese el afloramiento de ideas innovadoras a partir de la participación de todas las personas de la organización, y adoptar un estilo de gestión que lograra un equilibrio entre la flexibilidad y el control necesarios para aprovechar ese flujo de nuevas ideas.

El modelo organizativo en que se inspiraron fue el de una comunidad, un vecindario en el que las personas tienden a ayudarse unas a otras. Entre otras cosas, decidieron evitar el uso de símbolos y artefactos que representasen diferencias jerárquicas. Por ejemplo, en las tarjetas de visita de todos sus empleados en lugar del puesto que ocupan se lee "One of FEW", que literalmente quiere decir "uno entre pocos", pero donde FEW en realidad es el acrónimo de Friend Enjoying Work (amigo disfrutando del trabajo).

Sin embargo quedaba pendiente dar con ese mecanismo que permitiese aprovechar la inteligencia colectiva de los miembros de la organización. Probaron de todo: convenciones, salas de innovación, acciones "relámpago" de innovación, pero todas esas iniciativas tenían el mismo inconveniente: las ideas de los empleados más extrovertidos tendían a eclipsar lo que pudieran aportar sus colegas más introvertidos, aunque las ideas de éstos fuesen de mayor calidad.

Como suele ser habitual en estos casos, la solución la encontraron en lo que mejor saben hacer -juegos y software- y consistió en la creación de un juego parecido a un simulador de un mercado de valores al que dieron el nombre de "Mutual Fun". Todos los empleados son invitados a participar. La plataforma está abierta las 24 horas. Cualquiera, desde cualquier lugar, puede "sacar a cotización" una idea y cualquiera puede decidir invertir en ella "interés", "opinión" o tiempo de trabajo voluntario. Son las decisiones del grupo las que van determinando la cotización de cada una de esas ideas en cada momento. Si una idea logra cierta "capitalización" como resultado de ese proceso entonces es dotada de recursos reales y los voluntarios que se han interesado en ella se organizan para desarrollarla. 

Ah, y si una idea genera ahorros o ingresos adicionales, esos resultados se comparten con los voluntarios que la han hecho posible.


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