miércoles, 28 de diciembre de 2011
Porque hoy, como entonces, también debemos romper paradigmas
"Los dogmas de un pasado tranquilo no son adecuados para nuestro tempestuoso presente. La ocasión está cargada de dificultades y debemos crecernos con ella. Ya que nuestra situación es algo nuevo, debemos pensar, y actuar, de una forma nueva."
"The dogmas of the quiet past, are inadequate to the stormy present. The occasion is piled high with difficulty, and we must rise -- with the occasion. As our case is new, so we must think anew, and act anew."
(Abraham Lincoln, diciembre 1862)
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martes, 20 de diciembre de 2011
Los 10 posts más leídos en 2011
1. Curriculums que entran por los ojos
Sobre nuevos servicios que permiten convertir nuestro perfil profesional en una atractiva infografía más fácil de "digerir" que los tradicionales CVs "text only".
2. ¿Qué significa perder el tiempo?
Acerca de la necesidad, en la economía del conocimiento, de desvincular el concepto de productividad del factor tiempo.
3. ¿Cómo deberán ser los empleados del futuro?
Sobre la importancia de cultivar ciertos atributos -como la autoconciencia o la capacidad de detectar e interpretar tendencias-, de los que depende nuestra capacidad de reinventarnos y, en consecuencia, nuestra supervivencia en un mercado de empleo mutante.
4. Mi trabajo no me gusta
¿Sabes qué es lo primero que te sugiere Google cuando buscas "mi trabajo..."?
5. Indicadores de gestión de RR.HH.: Una asignatura todavía pendiente
Sobre la conveniencia de disponer de cuadros de mando de gestión de personas, coherentes con las prioridades estratégicas de la empresa, sus objetivos de negocio, y las capacidades y comportamientos que deben poseer los miembros de la organización para lograr las ventajas competitivas de las que depende el éxito de la compañía.
6. 10 cuestiones a tener en cuenta a la hora de fijar objetivos
Un estudio constata que más de la mitad de los empleados consideran que los objetivos que se les marcan tienen "efectos colaterales" negativos en su comportamiento. ¿Cómo podríamos evitarlos?
7. El futuro del reclutamiento en la Red
¿Logrará LinkedIn convertirse en un estándar universal en materia de reclutamiento online? Por lo menos intentarlo lo intentan.
8. MS Netherlands: Bienvenidos al nuevo mundo del trabajo
Acerca de cómo la filial holandesa de Microsoft aprovechó un cambio de oficinas para llevar a la práctica la visión que los líderes de la empresa de Redmon tienen sobre el futuro del mundo del trabajo.
9. Explotación o exploración
Un post de 2008, pero que se encuentra entre los más leídos de este año. Sobre cómo en un entorno como el actual, complejo, inestable y marcado por la incertidumbre, donde resulta difícil valorar las alternativas estratégicas, una estrategia basada en la exploración y aprovechamiento de oportunidades puede ser preferible a otra basada en la explotación de un plan predefinido.
10. Las prioridades de RR.HH. para este año
Sobre los retos que tenemos que afrontar si de verdad queremos que Recursos Humanos sea considerado un socio estratégico.
Con esta selección me despido hasta el año próximo. Aprovecho para desearos una feliz Navidad y lo mejor para 2012.
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lunes, 19 de diciembre de 2011
Recursos Humanos: ¿Es momento de cambiarse el nombre?
Hace unas décadas dejó de llamarse Departamento de Personal para convertirse en la Dirección de RR.HH. Hoy la historia parece repetirse, aunque esta vez el término "Recursos Humanos" es el que, poco a poco, va dejando paso a nuevas denominaciones como "Dirección de Personas", "Personas y Valores", "Capital Humano", etc.
Varias son las razones que llevan a una empresa a rebautizar su departamento de RR.HH.: Abundan las que toman esa decisión para subrayar la importancia de un cambio de orientación en sus prácticas de gestión de personas. Sin embargo, hay otras donde se hace porque el director general ha escuchado en algún foro que "Recursos Humanos" no suena moderno, o, sencillamente, por imitar al vecino. Así de triste.
Lo hemos comentado anteriormente en este blog: En la economía del conocimiento resulta evidente que los empleados son algo más que recursos al servicio de la empresa. Hoy, en lugar de distinguir entre "thinkers" y "doers", una compañía necesita contar con las ideas y la imaginación de todos sus miembros -y de otras personas que no lo son-, ya que de su inteligencia colectiva depende en gran medida su capacidad de innovación y de adaptación al entorno y, en último término, su competitividad. Además, el mundo del trabajo ha cambiado: las redes de relaciones informales adquieren protagonismo en detrimento de las jerarquías, se impone la transparencia y el trabajo colaborativo, las fronteras que separan a la organización de su entorno se difuminan y empieza a ganar adeptos la visión de la empresa como comunidad de personas.
En este contexto, en la medida en que la gestión del capital humano se convierte en una cuestión estratégica de primer orden, la función de Recursos Humanos se enfrenta a la necesidad de reinventarse y asumir un papel para el que, en ocasiones, no está debidamente preparada. En estos casos un cambio de nombre puede contribuir a comunicar y reforzar esa nueva identidad, pero siempre y cuando también haya cambios en las políticas y en las prácticas de gestión de personas de la empresa, en las capacidades y comportamientos de los profesionales del área, en su organización, y en la forma en la que estos se relacionan con el resto de la organización.
Y es que poco aporta una nueva denominación si "el departamento antes conocido como RR.HH." sigue haciendo las mismas cosas y de la misma forma que antes. Como mucho les habremos dado a los miembros de la organización argumentos para un nuevo chascarrillo: Mismos perros con distintos collares.
Foto: arimoore
Varias son las razones que llevan a una empresa a rebautizar su departamento de RR.HH.: Abundan las que toman esa decisión para subrayar la importancia de un cambio de orientación en sus prácticas de gestión de personas. Sin embargo, hay otras donde se hace porque el director general ha escuchado en algún foro que "Recursos Humanos" no suena moderno, o, sencillamente, por imitar al vecino. Así de triste.
Lo hemos comentado anteriormente en este blog: En la economía del conocimiento resulta evidente que los empleados son algo más que recursos al servicio de la empresa. Hoy, en lugar de distinguir entre "thinkers" y "doers", una compañía necesita contar con las ideas y la imaginación de todos sus miembros -y de otras personas que no lo son-, ya que de su inteligencia colectiva depende en gran medida su capacidad de innovación y de adaptación al entorno y, en último término, su competitividad. Además, el mundo del trabajo ha cambiado: las redes de relaciones informales adquieren protagonismo en detrimento de las jerarquías, se impone la transparencia y el trabajo colaborativo, las fronteras que separan a la organización de su entorno se difuminan y empieza a ganar adeptos la visión de la empresa como comunidad de personas.
En este contexto, en la medida en que la gestión del capital humano se convierte en una cuestión estratégica de primer orden, la función de Recursos Humanos se enfrenta a la necesidad de reinventarse y asumir un papel para el que, en ocasiones, no está debidamente preparada. En estos casos un cambio de nombre puede contribuir a comunicar y reforzar esa nueva identidad, pero siempre y cuando también haya cambios en las políticas y en las prácticas de gestión de personas de la empresa, en las capacidades y comportamientos de los profesionales del área, en su organización, y en la forma en la que estos se relacionan con el resto de la organización.
Y es que poco aporta una nueva denominación si "el departamento antes conocido como RR.HH." sigue haciendo las mismas cosas y de la misma forma que antes. Como mucho les habremos dado a los miembros de la organización argumentos para un nuevo chascarrillo: Mismos perros con distintos collares.
Foto: arimoore
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domingo, 11 de diciembre de 2011
¿RR.HH. está sabiendo reinventarse o sigue igual que siempre?
Con motivo de la concesión de los premios Blogosfera de RR.HH. 2011, el Observatorio de RR.HH. y RR.LL. nos pidió a los galardonados (Virginio Gallardo, José Miguel Bolivar, Javier Villalba, Uxío Malvido y un servidor) una reflexión personal sobre cómo vemos el estado actual de la función de Recursos Humanos.
En el número de este mes de la revista se publica un reportaje con nuestras opiniones al respecto. A continuación transcribo la mía:
Imagen: alamodestuff
En el número de este mes de la revista se publica un reportaje con nuestras opiniones al respecto. A continuación transcribo la mía:
"Recursos Humanos está tomando conciencia de que vivimos en un mundo que ha cambiado y es preciso hacer las cosas de otra forma. No hay más que ver como se multiplican foros, cursos y artículos sobre los llamados “Recursos Humanos 2.0”. Sin embargo una cosa son las palabras y otra muy distinta los hechos. En este sentido compruebo a diario que no son tantas las empresas que han traducido esa sensibilidad en iniciativas concretas, y sólo unas pocas las que han logrado extraer de la función de RR.HH. todo lo que ésta puede aportar en un contexto donde la competitividad depende, sobre todo, de la capacidad de innovar y de adaptarse a un entorno volátil, complejo e incierto.
Y es que en un escenario como el actual, donde el conocimiento gana peso como factor productivo, Recursos Humanos tiene más oportunidades que nunca de añadir valor y de posicionarse como ese socio estratégico del negocio que tanto desea ser. Por ejemplo, desde esta función se puede potenciar la inteligencia colectiva de la organización, abrir la empresa a su entorno, desarrollar la autoconciencia y adaptabilidad de los individuos, fortalecer su compromiso, incrementar su capacidad para desenvolverse con eficacia en un mundo globalizado, o reconciliar conceptos aparentemente contrapuestos como eficiencia y agilidad. Pero a pesar de todas esas posibilidades, en muchas empresas las cosas siguen igual que siempre.
En ocasiones el problema reside en que a “los de RR.HH.” nos falta credibilidad frente al resto de la organización por el lastre de ciertas etiquetas que –todo sea dicho- a veces nos hemos ganado a pulso con nuestras actuaciones. También contribuye el secretismo exagerado con que hemos rodeado nuestro ámbito de competencia, aun a costa de habernos quedado al margen de muchas conversaciones. O esa endogamia insana que hace que los casos de directivos de RR.HH. que pasan a otras funciones, o viceversa, todavía sean vistos como algo excepcional, y que ha convertido a la función en un departamento especialmente estanco. Y qué decir de esas ocasiones en que hemos llevado a cabo iniciativas que poco tienen que ver con las necesidades de la organización, simplemente porque están de moda, y que sólo sirven para que más de uno se reafirme en su opinión de que “RR.HH. va por libre”.
En cualquier caso pienso que es solo cuestión de tiempo. A Recursos Humanos no nos va a quedar más remedio que reinventarnos, especialmente en ciertos sectores, ya que pronto se convertirá en un imperativo del negocio y aquella empresa que no se apunte al carro de la innovación, también en materia de gestión de personas, verá lastrada su competitividad. Así que mejor reinventémonos antes de que nos reinventen."
Imagen: alamodestuff
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lunes, 5 de diciembre de 2011
Un espacio de trabajo para cada ocasión
En la economía del conocimiento la relación entre trabajo y espacio está cambiando rápida y profundamente. Una de las características del trabajador del conocimiento es que, gracias a las posibilidades de comunicación y acceso a la información que ofrecen los avances tecnológicos, puede llevar a cabo su actividad desde cualquier sitio y en cualquier momento. De esta forma, para muchos, el trabajo ha dejado de ser un lugar al que se va.
Aprovechando unos menores costes de transacción, muchas empresas ponen ahora en manos de freelancers tareas que hasta hace poco eran realizadas por personal asalariado. También aumenta el número de empresas que ofrecen a sus empleados la posibilidad de trabajar en remoto, aunque solo sea parte de su tiempo, se multiplican los equipos virtuales, y residir en un determinado lugar deja de ser un requisito para muchos empleos.
En consecuencia, cada vez es más común ver a personas trabajando desde un café a media mañana, proliferan los espacios de coworking en las principales ciudades, y no pocas empresas se replantean el diseño de sus oficinas para ir hacia fórmulas más abiertas y flexibles, más eficientes, donde a veces ni siquiera existen espacios asignados de forma fija a cada empleado.
Por otra parte, no tenemos más que mirar hacia arriba cuando paseamos por el centro de cualquier ciudad para comprobar en qué medida se ha disparado la oferta de oficinas en venta o en alquiler.
Por todas esas circunstancias me ha parecido muy oportuna la iniciativa de LiquidSpace, de la que tuve conocimiento hace pocos días. Se trata de una aplicación gratuita para móviles, a la que supongo pronto seguirán otras similares, que sirve para poner en comunicación las necesidades de esos trabajadores del conocimiento, que en ocasiones necesitan un espacio físico, con las de los poseedores de esos espacios.
Los primeros necesitan lugares para encontrarse con clientes, reunirse con otros profesionales, encontrar inspiración, calor humano, o simplemente trabajar con más tranquilidad que en un café. Además, sus necesidades son cambiantes: hoy pueden precisar una mesa en un lugar determinado y mañana una sala de reuniones en otro muy distinto, y las pueden necesitar por quince minutos o por varias semanas.
Por su parte, centros de negocios, espacios de coworking o poseedores de oficinas necesitan sacarle rendimiento a sus inversiones inmobiliarias, o al gasto fijo que suponen unos arrendamientos a largo plazo de los que no es fácil librarse. Pero es que, además, algunas empresas empiezan a opinar que alojar en sus instalaciones a algunos de esos "nómadas del conocimiento" también puede ser un buen medio para facilitar la introducción de nuevas perspectivas en la organización y potenciar su apertura al mundo.
Parece ser que LiquidSpace está teniendo bastante éxito en la zona de la Bahía de San Francisco, su lugar de origen y en dónde han decidido centrar su actividad, al menos por el momento. Me pregunto cuanto tardaremos en verles (a ellos o a otros con un modelo parecido) a este lado del charco.
Foto: channelship
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