08 mayo 2012

Se nos debería caer la cara de vergüenza

por Santi Garcia

La Fundación BBVA acaba de publicar las conclusiones de su «Informe internacional sobre cultura científica», un estudio en el que han participado 11 países (10 europeos y Estados Unidos) y que parte del entendimiento que «una población sensibilizada y familiarizada con la ciencia contribuye a una mejor toma de decisiones en el plano personal y también a una sociedad más sensible a la innovación y mejor preparada para aprovechar los cambios».

Pues bien, los resultados no son nada esperanzadores.

Como casi siempre, aquí también se nos ve el plumero enseguida. Somos de los países que decimos sentir mayor interés hacia los temas científicos, pero luego va y resulta que somos de los que nos sentimos menos informados acerca de estas cuestiones. Lógico, si somos los que menos vemos programas de televisión, leemos publicaciones, buscamos en internet, o escuchamos programas de radio sobre estos temas. ¿O acaso qué esperábamos? ¿Qué el conocimiento nos lloviese del cielo?

Somos también el segundo país de los encuestados -tras la República Checa- donde con menos frecuencia los temas de ciencia y tecnología forman parte de las conversaciones que mantenemos con nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Y, para rematar, España es el país que obtiene los peores resultados en cuanto al nivel de conocimiento científico de su población, medido a través de una prueba objetiva sobre conceptos y principios científicos básicos. Tal como os lo cuento, la mayoría de los encuestados en nuestro país creen cosas como que el efecto invernadero está causado por el uso de la energía nuclear, que los tomates no tienen genes, o que los láseres funcionan mediante ondas sonoras. Así nos va.

El informe lo podéis leer aquí. Da para pensar, y mucho.

Imagen Gary Birnie bajo licencia Creative Commons

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