No hay dos sin tres

Como no podía ser de otro modo. Definitivamente todo indica que el calentamiento global también está alcanzando al mercado de empleo ;-) y las empresas no quieren que les pille desprevenidas. Del mismo modo que aumenta el uso de bonos de retención y pactos de no competencia, también es cada vez más frecuente condicionar la participación de empleados en cursos de formación a la firma de pactos de permanencia. Las empresas buscan proteger el retorno de la inversión que hacen en formación y evitar, a través de estos pactos, que el empleado abandone la compañía aprovechándose del mayor valor de mercado que le ha proporcionado la especialización recibida. En virtud de este pacto el trabajador se compromete a trabajar para la empresa durante un período determinado tras haber recibido una especialización profesional a cargo de la empresa. -bien entendido que esta especialización va más allá del derecho de todo trabajador a la formación profesional-. Debe existir, además, un plus formativo que aporte al trabajador una mayor empleabilidad en el mercado. Cada vez es más frecuente recurrir a estos pactos cuando la empresa sufraga a un directivo algún curso de "executive education" o en el mundo técnico en el caso de cursos de especialización en nuevas tecnologías. Este pacto ha de ser escrito y por un período no superior a dos años. De no ser así se considerará nulo. La extinción de la relación laboral por iniciativa del trabajador antes del plazo pactado genera para la empresa el derecho a recibir una indemnización cuya cuantía los tribunales suelen fijar en el coste que ha supuesto para la empresa la formación del trabajador.
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