La endogamia es peligrosa


Un artículo de Gina Ruiz en Workforce Management Online advierte de los riesgos que ocultan los programas de referencia de candidatos, sistemas de incentivos a través de los cuales las empresas recompensan a sus empleados si aportan candidatos para sus procesos de selección.

Estos programas son algo común en las grandes corporaciones multinacionales, pero también los encontramos en un numero cada vez mayor de empresas pequeñas y medianas que se han ido apuntando a este carro. Es cierto que los empleados reclutados mediante este método suelen presentar una mayor afinidad cultural con el resto de la plantilla, lo que facilita su integración al tiempo que reduce la probabilidad de que, a corto plazo, abandonen la compañía; sin embargo, ocultan un riesgo: que las empresas acaben reclutando clones de sus empleados actuales.

Ya sabemos que la endogamia no es buena. Como sucede con muchas iniciativas en el campo de la gestión de personas, el problema con estos programas es que muchas empresas los ponen en marcha porque el tema está de moda, o porque alguien ha oído que el vecino lo hace y no quiere ser menos; sin pararse a pensar si tiene sentido teniendo en cuenta la realidad de la organización y las prioridades de su negocio. Desde luego, no es el método de reclutamiento más recomendable si de lo que se trata es de cambiar la cultura corporativa, o de favorecer la diversidad, la innovación o el pensamiento crítico.

Ahora bien, con esto no quiero decir que los "candidate referral programs" sean algo intrínsecamente malo. Al contrario, hay situaciones que pueden hacerlos recomendables. Además, siempre podemos establecer mecanismos que minimicen algunos de sus riesgos. Por ejemplo, podemos garantizar la diversidad de la base de candidatos fomentando que los empleados vayan más allá de su círculo de amigos y familiares, o estableciendo cuotas que garanticen que determinados segmentos están suficientemente representados.

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