China: El dragón está muy despierto


Atrás quedaron los tiempos en que China buscaba convertirse en la “fábrica del mundo” a base de ofrecer menores costes de personal. China ha entendido que para desarrollar su economía en un mundo conectado, donde las tecnologías surgen y se quedan obsoletas en tiempo record, la clave está en potenciar su capacidad de innovación que, a su vez, depende directamente de la calidad de su capital humano. El último plan quinquenal chino 2010-2015 para el desarrollo científico y tecnológico refleja esta intención decidida de transformar China en una economía del conocimiento, y los resultados parece que acompañan.

Un reciente estudio de Thomson Reuters sobre la influencia de los países BRICK –Brasil, Rusia, India, China y Corea del Sur– en el panorama mundial de la investigación científica y la innovación, evidencia que la inversión en investigación y desarrollo en China no sólo ha crecido en términos absolutos, sino también como porcentaje del PIB, y ya está a un nivel comparable al de Francia o Reino Unido. Además, el porcentaje de esta inversión que procede del mundo empresarial también ha ido creciendo, pasando de suponer el 60% en 2000, a casi el 75% en 2010.

Por otra parte, el número de personas dedicadas a trabajos de investigación no ha parado de crecer en la última década y ya supera el millón. De ahí que la producción de literatura académica se haya disparado, y que en 2011 se publicasen en China más de 150.000 artículos científicos. De hecho, del total de artículos publicados en el mundo durante el período 2007-2011, uno de cada cuatro sobre Ciencias de Materiales, uno de cada cinco sobre Química, y uno de cada seis sobre Física, Matemáticas o Ingeniería fueron obra de autores chinos.

Claro que una cosa es la cantidad y otra la calidad, pero aquí también los chinos se han puesto las pilas y, aunque el impacto promedio de los artículos que publican sigue por debajo de la media mundial, en su plan quinquenal se han fijado el objetivo de ser el quinto país en el ranking de artículos más citados. ¿Las disciplinas donde los chinos publican artículos con mayor impacto? Ingeniería, Ciencias Agrícolas, Matemáticas, Economía y Administración de Empresas, Zoología y Botánica, y Ciencias Sociales.

Otro indicador que refleja en qué medida China se toma en serio la apuesta por la innovación es el registro de patentes. Por si alguien todavía no lo sabe, en 2011 superaron a Estados Unidos en número de patentes registradas –526.412 frente a 503.582–, cuando hace una década, en 2001, apenas registraban 63.000. Los campos donde los chinos registran más innovaciones son maquinaria eléctrica, energía, comunicaciones digitales, y ordenadores.

Y si queremos anticipar los sectores donde es más probable que se “calentará” la demanda global de talento en los próximos años, nada mejor que fijarnos en las industrias emergentes calificadas de “estratégicas” el último plan quinquenal chino: a) nuevas energías –nuclear, hidroeléctrica, eólica y solar–; b) conservación energética y protección medioambiental; c) biotecnología, fármacos e instrumentos médicos; d) nuevos materiales, tierras raras y semiconductores de alta gama; e) tecnologías de la información de nueva generación, seguridad, convergencia de redes, e internet de las cosas; f) fabricación de equipos aeroespaciales y de comunicaciones de alta gama; y g) vehículos limpios, donde se han marcado el objetivo de producir un millón de vehículos eléctricos al año en 2015.

Post incluido en mi libro El arte de dirigir personas hoy (Libros de Cabecera, 2016)

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