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Mostrando entradas de noviembre, 2017

Gestionar con empujoncitos

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El pasado 9 de octubre Richard Thaler era galardonado con el Premio Nobel de Economía por su trabajo en el campo de la Economía Conductual (Behavioral Economics). Se convertía, de este modo, tras Kahneman (2002) y Shiller (2013) en el tercer científico de esta corriente de la Economía en recibir el Nobel.

Entre otras obras, Thaler es coautor, junto a Cass Sustein, del libro Nudge: Improving Decisions about Health, Wealth, and Happiness (2008).

La palabra inglesa “nudge”, podría traducirse como “empujoncito”. La idea es que en lugar de tratar de cambiar el comportamiento de las personas a través de instrucciones o prohibiciones puede resultar mucho más eficaz actuar sobre su “arquitectura de elección” (choice architecture) a través de pequeñas intervenciones que facilitan que las personas tomen determinadas decisiones superando los efectos indeseables de las heurísticas, falacias y sesgos a los que habitualmente están sujetas las decisiones humanas.

Esto es lo que son los “empujoncito…

Inteligencia híbrida: lo mejor de los dos mundos

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Hace un par de meses John Cryan, CEO de Deutsche Bank, declaraba ante una audiencia en Frankfurt: “En nuestro banco tenemos personas trabajando como robots. Mañana tendremos robots comportándose como personas. No importa si nuestro banco participará o no en estos cambios, va a pasar.” La inteligencia artificial ha llegado al mundo del trabajo, haciendo posible la automatización de tareas que hace un par de décadas muchos pensábamos que jamás serían realizadas por una máquina. Aquí los tenemos: chatbots que atienden clientesorganizan reuniones o filtran candidatos en procesos de reclutamiento; soluciones de software capaces de redactar artículos de prensadetectar tumoresseleccionar los valores que deben componer una cartera de inversiónidentificar reclamaciones fraudulentas a compañías de seguros o ayudar a un juez a tomar la decisión de si enviar o no a una persona a prisión preventiva… Podría parecer, pues, que ya nadie se libra de la sombra del desempleo tecnológico… Sin embarg…