Globalization Index 2006

Hoy en día es más cierto que nunca aquello de que el mundo es un pañuelo, y además un pañuelo que encoge por momentos a consecuencia del proceso de globalización. Si bien en el entorno turbulento en que vivimos a más de uno le podría dar por pensar sobre las ventajas del aislamiento, los beneficios de la globalización superan con creces sus inconvenientes, habiéndose convertido en un fenómeno de difícil vuelta atrás. Las organizaciones internacionales se expanden, se producen fusiones entre grandes compañías globales y el comercio internacional crece. El capital también se mueve y la inversión extranjera aumenta -hasta un 45% en Asia-. Al mismo tiempo se incrementa la cooperación internacional, la ayuda humanitaria o la presencia de fuerzas internacionales de pacificación en zonas en conflicto, mientras que los flujos migratorios y la penetración de internet se disparan…

En el último número de la revista Foreign Policy se publican los resultados del Globalization Index 2006, un indicador que elabora anualmente con la colaboración de A.T. Kearney y que intenta medir el nivel de globalización de un país. El estudio, que toma como referencia datos de 2004, analiza 62 países que representan el 96% del PIB mundial y el 85% de la población. Se valoran 12 variables agrupadas en cuatro grandes categorías: integración económica, contactos personales, conectividad tecnológica y participación política. Singapur, Suiza y Estados Unidos lideran la clasificación mientras Indonesia, India e Irán ocupan los puestos de cola.

Nuestro país aparece en el puesto 25 de la tabla, uno más arriba que el año anterior. En las distintas categorías objeto del estudio, ocupamos un honroso puesto 16 en cuanto a participación política motivado por nuestra pertenencia a un gran número de organizaciones y tratados internacionales. En lo que respecta a integración económica ocupamos el puesto 22, gracias a que el flujo de inversión extranjera compensa un volumen de comercio internacional más bien escaso. En conectividad tecnológica, la penetración de Internet en nuestra sociedad deja bastante que desear mientras que, finalmente, en la categoría de contactos personales se demuestra que todavía somos un país bastante endogámico. Pienso que en la edición del año que viene, como consecuencia de la afluencia de inmigrantes y la participación de nuestro ejército en misiones de paz, podríamos subir algún que otro puesto en lo personal y en lo político. No soy tan optimista sin embargo por lo que se refiere al ámbito económico -teniendo en cuenta la evolución de la inversión extranjera en nuestro país- y menos aún al tecnológico. Ya veremos en qué queda la cosa.

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