El valor de fusiones y adquisiciones

Interesantísmo artículo de R. Dobbs , M. Goedhart y H. Suonio en el número de enero de The McKinsey Quarterly titulado "Are companies getting better at M&A?" . En él se analiza la evolución histórica del valor que fusiones y adquiciones (F&A) generan para los accionistas de las empresas implicadas. Un tema muy relevante teniendo en cuenta que durante los 11 primeros meses de 2006 el volumen mundial de F&A;A se aproximó a los 4 billones -4 trillones americanos- de dólares USA, superando el récord histórico alcanzado en el año 2000, en plena efervescencia de la burbuja tecnológica. La principal diferencia entre el anterior período de crecimiento de F&As -entre 1997 y 2000- y el actual boom, que se inició en 2003, reside precisamente en que en la anterior etapa casi dos tercios de las operaciones fracasaron en su objetivo de crear valor para los accionistas, mientras que ahora las cosas parece que se están haciendo un poquito mejor.

Por una parte, si atendemos al diferencial entre la capitalización bursatil conjunta de las dos empresas implicadas dos días antes y dos días después del anuncio de la operación, en promedio, el valor generado por F&As desde 2003 ha ascendido a un 6,1% cuando durante el período 1997-2000 tan solo se consiguió, de media, un 1,6%. Estamos en los máximos de los últimos diez años. Esto se debe en gran parte a un incremento significativo del número de operaciones en las que los accionistas de la empresa adquirida reciben dinero por sus acciones -cash deals-, tradicionalmente mejor acogidas que aquellas en las que son retribuídos en acciones -stock deals-; aunque tiene que haber algo más, ya que es un hecho que ambos tipos de operaciones vienen demostrando en los últimos años un comportamiento mucho mejor que durante la anterior etapa de expansión.

Pero es que además las empresas adquirentes han sabido aumentar el procentaje del valor añadido que son capaces de retener. Durante el período 1997-2000 más de dos tercios del valor generado se quedaba en manos de los accionistas de la empresa adquirida. A lo largo de esa etapa, el porcentaje de operaciones en las que la empresa compradora pagó un sobreprecio pasó de un 54% en 1997 a un 73% en 2000. Afortunadamente la tendencia se ha invertido y hemos pasado de un 63% en 2003 a un 56% en 2006. Nos apróximamos a los mínimos de los últimos diez años y eso a pesar de una creciente competencia entre fondos de capital privado que buscan dónde invertir el exceso de liquidez que hay en el mercado.

¿Será que nos estamos volviendo más prudentes?


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