Por una empresa más humana

Dicen que vivimos en la era de los intangibles, de la información, el conocimiento, el talento. Pero si esto es así ...

¿Por qué las empresas hacen tan poco por retener en la organización las habilidades y conocimientos de sus empleados?
¿Cuál es la visión de quienes recurren a las prejubilaciones como una vía para lograr mayores beneficios?
¿Por qué se gastán millones en cursos de formación y, sin embargo, no aprovechan la experiencia que acumulan sus trabajadores más senior?

Como bien afirma mi amigo Fernando Marañón en esta reciente entrevista en La Razón, "no podemos seguir viviendo en una sociedad de usar y tirar cosas y personas".

Fernando no habla de oidas. Tras 14 años de carrera en una conocida multinacional, se encontró sin trabajo de la noche a la mañana. La excusa que le dieron no fue muy original: la compañía quería rejuvenecer la plantilla. Pasó por el trago de comprobar como el 95% de las personas que le llamaban habitualmente dejaban de hacerlo, y conoció lo que supone verse rechazado por headhunters y gabinetes de selección. Fernando, que ante todo es un tipo valiente, tuvo los redaños de plasmar su experiencia en un libro (¡Reinvénta-te!, Pergamino Ediciones), se lo ha montado por su cuenta y ha desarrollado una metodología denominada "selfplacement", destinada a definir un proyecto de vida para las personas que han sido expulsadas de su medio laboral. ¡Chapó!
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