El tamaño importa


La buena esencia en frasco pequeño, y más en momentos de crisis. Aparte de que todo apunta a que el panorama empresarial del futuro pertenecerá a una constelación de pequeñas organizaciones que se relacionarán y colaborarán entre sí mediante vínculos de distinta intensidad, naturaleza y duración, últimamente se ha escrito mucho sobre las ventajas que, en un entorno como el actual, tienen las organizaciones pequeñas frente a otras de mayores dimensiones.

En esta línea, Jarkko Laine escribía en noviembre en su blog una entrada titulada "por qué una empresa no debería tener más de siete empleados". Sus razones son las siguientes:

1.- Menos jerarquías. Mejor comunicación.
2.- Más participación. Todo el mundo siente que es parte de un equipo.
3.- Visión de conjunto. Todos entienden qué sucede y porqué.
4.- Se siente la empresa como algo propio.
5.- Relaciones interpersonales más estrechas.

Su recomendación: no crecer, externalizar y contratar únicamente gente que encaje con la cultura de la empresa.

Parecidos términos a los que empleaba Seth Godin hace más de tres años en una entrada titulada "small is the new big" y que hoy, en un entorno muy distinto, continúa de plena actualidad. A continuación traduzco algunos fragmentos de aquel post:

Ser pequeño significa que el fundador se ocupa de una gran parte de las relaciones con clientes.
Ser pequeño significa que el fundador está próximo a las principales decisiones y puede tomarlas rápido.
Ser pequeño te da flexibilidad para cambiar tu modelo de negocio si la competencia cambia el suyo.
Ser pequeño significa que puedes decir la verdad en tu blog.
Ser pequeño significa que puedes contestar los correos de tus clientes.
[...]
Ser pequeño es grande si quien dirige lo pequeño piensa en grande.
No esperes más. Se pequeño. Piensa en grande.

Cuando menos es un consuelo para los que somos y pretendemos seguir siendo pequeños.
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