¿Moriremos con las botas puestas?


Cuando en 1889 el Canciller de Hierro introdujo las primeras pensiones para los trabajadores prusianos de más de 70 años la esperanza de vida en ese país apenas alcanzaba los 45. Incluso en 1935, cuando en Estados Unidos se puso en marcha el sistema de seguridad social y se estableció la edad oficial de jubilación a los 65 años, la esperanza de vida del americano promedio era de 62 años.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Vivimos muchos más años que antes, pero también las tasas de natalidad han caído. La consecuencia es el progresivo envejecimiento de las sociedades de los países desarrollados. En 1950 en los países de la OCDE había siete personas de entre 20 y 64 años por cada una de más de 65. Hoy la proporción es de cuatro a uno, y se prevé que sea de dos a uno para el año 2050. El gasto promedio en pensiones públicas ya alcanza el 7% del PIB en los países de la OCDE y sigue subiendo. Por tanto, parece que va siendo hora de que individuos, empresas y gobiernos entiendan que toca adaptarse y actúen en consecuencia.

En Japón, por ejemplo, empresas como Hitachi han encontrado fórmulas para volver a contratar trabajadores que han superado su edad de jubilación. Y en Estados Unidos Wal-Mart, B&Q o McDonald's están contratando personal de edad avanzada que, por cierto, sus clientes encuentran más amables y dispuestos a ayudar que los empleados más jóvenes.

Respecto a los gobiernos, hay algunos que optan por retrasar la edad de jubilación, favorecer los planes de pensiones privados, o eliminar barreras para la llegada de inmigrantes. Así, en Estados Unidos se ha eliminado la edad obligatoria de jubilación en el sector privado y la edad para poder recibir una pensión pública se ha ido elevado a los 67 ó 68 años, según los estados, mientras que en Dinamarca han ido un paso más allá y han decidido indexar a la esperanza de vida la edad a la que se puede empezar a percibir una pensión de jubilación.

Post incluido en mi libro El arte de dirigir personas hoy (Libros de Cabecera, 2016)


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