Arquitectura organizativa efímera

Efímero es una nueva marca de camisetas nacida este mismo año. Para cada colección Efímero seleccionará artistas de todo el mundo. La idea es que cada uno capture su versión de un concepto en un diseño que se imprimirá en series limitadas numeradas de 245 camisetas y que serán serigrafiadas artesanalmente. Por eso cada una es considerada una pieza de coleccionismo y viene acompañada de su certificado de autenticidad, como cualquier otra obra de arte. Por otra parte, Efímero cumple unos criterios medioambientales de alto nivel a lo largo de toda la cadena de suministro de textiles orgánicos. Todos los materiales y procesos han sido escogidos siguiendo una filosofía social y mediambiental responsable. Además, el proyecto es de lo más global: La primera colección es obra de diseñadores de Reino Unido, Brasil, Suecia, Indonesia, Francia, China, España y Japón. Las camisetas son producidas en India y serigrafiadas en Pontevedra. Sin duda se trata de una empresa con valores de nuestro tiempo.

Sin embargo, éste no es el motivo por el que le dedico esta entrada a esta iniciativa, sino porque esta aventura artístico-empresarial nace con fecha de caducidad: Morirá en 2017.  De hecho, el tema de su primera colección no podría ser más apropiado: "el paso del tiempo."

El caso es que independientemente de que Efimero sea una especie de performance artística, un invento creativo de la agencia ::Frescota:: de Barcelona, esa caducidad preprogramada ilustra la tendencia a que, cuando un grupo de profesionales tiene interés en aprovechar una determinada oportunidad de mercado, en lugar de crear una empresa con vocación de permanencia, con frecuencia acaben montando un equipo de proyecto lo más ligero posible, con una misión muy concreta, un inicio y un fin. Una vez cumplida esa misión se separarán y cada uno seguirá su camino, pudiendo o no volver a coincidir en el futuro en una nueva empresa.

Y es que este tipo de "soluciones de arquitectura organizativa efímera", que recuerdan más a una producción cinematográfica que a la estructura de una empresa tradicional, son una fórmula acorde a la realidad de unos tiempos líquidos, volátiles e inciertos, donde las oportunidades de emprendimiento surgen constantemente, pero, por contra, no permanecen abiertas durante períodos muy largos. Además, aprovechar esas oportunidades a menudo requiere de combinaciones de capacidades humanas muy diversas, que no siempre se encuentran dentro del perímetro de una misma compañía, pero que incluso cuando se encuentran, no siempre logran evolucionar a la misma velocidad que lo hacen las tecnologías, o los modelos de negocio en los mercados. 

Se trata, en definitiva una forma de organización del trabajo a la medida de los "nómadas del conocimiento" (knowmads) de los que nos habla John Moravec en Aprendizaje Invisible: profesionales creativos, valorados por su conocimiento, y capaces de trabajar con prácticamente cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento. Es como si ante una determinada oportunidad de emprendimiento los lazos que vinculan entre sí a algunos de esos profesionales, a los que podríamos ver como un sector de una red mucho más amplia, adquiriesen una particular intensidad durante un período definido de tiempo para configurar el equipo de trabajo que explotará esa oportunidad específica. 

Pero además, en este tipo de modelos organizativos, el cierre de la empresa deja de ser el indicador de un fracaso. Por el contrario, su "muerte" ordenada evita los largos períodos de decadencia que sufren muchas compañías -y las personas que trabajan para ellas- cuando pierden competitividad. De algún modo podrían compararse a esos deportistas que saben retirarse en su mejor momento. Por algo Efímero ha escogido como lema "to die is to live forever".
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