¿Un futuro de organizaciones más planas?


Hace unos días el diario Expansión publicaba la noticia de que entre los meses de abril y junio se contrataron en España 21.000 directivos, con lo que el número total de directores y gerentes en nuestro país ha alcanzado su máximo en los últimos cinco años: 799.900.

El periodista nos recordaba que el número de puestos directivos cayó en nuestro país durante la crisis, pero, a diferencia del conjunto del mercado laboral, el empleo de esta categoría de profesionales no tocó fondo hasta el año 2016, es decir, dos años y medio más tarde que el resto del mercado de trabajo. Las cifras antes mencionadas significarían un cambio de tendencia.

En la Encuesta de Población Activa del último trimestre encontramos otros datos curiosos sobre este segmento de profesionales: por ejemplo, mientras el empleo de directivos de más de 40 años aumentó en 26.100 personas, el número de directivos menores de 40 años se redujo en 5.100. Llama la atención también como se distribuye geográficamente  la creación de empleo directivo, una clasificación liderada por las comunidades de Madrid (+7.300), Cataluña (+5.300) y Andalucía (+3.100) y que cierran Asturias (-900), Castilla y León (-1.100) y la Comunidad Valenciana (-2.200).

Por sectores, destaca, por una parte, la creación de empleo de directores y gerentes en empresas de alojamiento, restauración y comercio (+19.500) y, por otra, el descenso del número de directivos de la Administración Pública (-5.700). Por funciones, el incremento en el número de directores de producción y operaciones (+6.200) contrasta con un descenso en el número de directores de departamentos administrativos y comerciales (-4.300).

Aunque tal vez el dato más interesante sea el que resulta de comparar este incremento en el número de directivos con la evolución del empleo en el conjunto del mercado de trabajo durante los últimos años.

Las cifras evidencian que desde 2011 hasta la fecha los directivos han pasado de representar el 5,1% del empleo del país a representar solo un 4,1%. En otras palabras, si en 2011 por cada directivo había 19 trabajadores de otras categorías, actualmente ese ratio es de 1 a 23. Es cierto que este descenso en la proporción de directivos sobre el total de la población ocupada en el país se ha estabilizado en los últimos trimestres pero, como se puede apreciar en el gráfico que acompaña a este articulo, es muy pronto para hablar de un cambio de tendencia.

Respecto a las causas de este fenómeno: ¿Será que el empleo directivo, que en tiempos de crisis desciende más lentamente que el empleo en otras categorías laborales, en épocas de bonanza  también tarda más en expandirse?  ¿Tendrá que ver con que las empresas ahora se lo piensan más que antes a la hora de incorporar un nuevo puesto directivo en sus organigramas? ¿Será que los nuevos sistemas de gestión permiten que cada directivo hoy pueda supervisar un mayor número de empleados que hace unas décadas? ¿Será que los trabajadores son cada vez más autónomos? ¿Influirá de alguna manera el fenómeno freelance? ¿Y la automatización de ciertas ocupaciones?

En cualquier caso, el tiempo nos dirá si nos estamos dirigiendo efectivamente hacia ese futuro de organizaciones más planas, incluso autogestionadas, del que nos hablan tantos autores, o si simplemente se trata de una falsa alarma.



Imagen Austin Kirk bajo licencia Creative Commons

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