22 enero 2007

El valor de fusiones y adquisiciones

por Santi Garcia

Interesantísmo el artículo de R. Dobbs , M. Goedhart y H. Suonio en el número de enero de The McKinsey Quarterly titulado «Are companies getting better at M&A?».

Los autores analizan la evolución histórica del valor que fusiones y adquisiciones generan para los accionistas de las empresas implicadas en este tipo de operaciones. Un tema muy relevante teniendo en cuenta que durante los 11 primeros meses de 2006 el volumen mundial de fusiones y adquisiciones se aproximó a los 4 billones -4 trillones americanos- de dólares USA, superando el récord histórico alcanzado en el año 2000, en plena efervescencia de la burbuja tecnológica.

La principal diferencia entre el anterior período de crecimiento de fusiones y adquisiciones -entre 1997 y 2000- y el actual boom, que se inició en 2003, reside precisamente en que, en la anterior etapa, casi dos tercios de las operaciones fracasaron en su objetivo de crear valor para los accionistas, mientras que ahora las cosas parece que se están haciendo un poquito mejor.

Por una parte, si atendemos al diferencial entre la capitalización bursátil conjunta de las dos empresas implicadas dos días antes y dos días después del anuncio de la operación, el valor generado por este tipo de operaciones desde 2003 ha sido un 6,1% en promedio, cuando durante el período 1997-2000 fue tan solo un 1,6%.

Según los autores esto se debe en gran parte a un incremento significativo del número de operaciones en las que los accionistas de la empresa adquirida reciben dinero por sus acciones -cash deals-, tradicionalmente mejor acogidas que aquellas en las que son retribuidos en acciones -stock deals-. De todas formas, tiene que haber algo más, ya que ambos tipos de operaciones vienen demostrando en los últimos años un comportamiento mucho mejor que durante la anterior etapa de expansión.

Otra noticia destacable es que las empresas adquirentes han conseguido aumentar el porcentaje del valor añadido que son capaces de retener. Durante el período 1997-2000 más de dos tercios del valor generado se quedó en manos de los accionistas de la empresa adquirida mientras que el porcentaje de operaciones en que la empresa compradora pagó un sobreprecio se incrementó desde el 54% en 1997 hasta el 73% en 2000. Sin embargo, ahora la tendencia se ha invertido y de un 63% en 2003 hemos descendido hasta un 56% en 2006, lo que significa que nos aproximamos a los mínimos de los últimos diez años y esto a pesar de la creciente competencia entre los cada vez más numerosos fondos de capital privado que buscan dónde invertir el exceso de liquidez disponible en el mercado.

¿Podría ser que nos estuviésemos volviendo más prudentes?

Imagen Truthout-org bajo licencia Creative Commons

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