07 diciembre 2022

Los beneficios de la nueva movilidad también son sociales

por Santi Garcia

En un contexto en el que los desequilibrios entre oferta y demanda en el mercado laboral dificultan que las empresas atraigan y conserven el talento que necesitan, y donde las personas que componen las organizaciones son cada vez más diversas y esperan cosas distintas de sus empleos y de sus empresas, las compañías se enfrentan al doble reto de diseñar una propuesta de valor como empleadores que sea atractiva para sus trabajadores actuales y competitiva en el mercado, y de sacar el máximo partido a los recursos que invierten con este fin.

Ante este reto de diseño, cada vez son más las empresas que se atreven a superar la perspectiva estrecha desde la que tradicionalmente han considerado la retribución de sus trabajadores y comienzan a abordar este tema desde una perspectiva más holística que considera, por un lado, las expectativas del trabajador y, por otro, todos los elementos de valor que la empresa puede aportar a la persona. De esta manera, permiten la personalización de distintos aspectos del intercambio de valor en que se basa la relación laboral en función de las circunstancias y preferencias de cada individuo.

La idea de “retribución creativa” ha pasado así de ser un oxímoron para convertirse en una necesidad. Algunas empresas particularmente avanzadas incluso dan a sus trabajadores la posibilidad de decidir qué proporción de su salario quieren que sea fijo y qué proporción quieren que sea variable, algo que puede variar en el tiempo en función del momento vital de cada persona. Pero, sobre todo, esta flexibilización en el diseño de los paquetes retributivos afecta al ámbito de los “beneficios sociales”, esa parte no dineraria de la remuneración que reciben los trabajadores además de su salario y con la que los empresarios pretenden aumentar el nivel de satisfacción y bienestar de sus empleados.

Uno de los motivos de que muchas empresas hayan puesto el foco en los beneficios sociales se debe a que muchas se han dado cuenta de la enorme cantidad de dinero que gastan en beneficios para sus empleados que luego muchas de esas personas no valoran. Por eso, cada vez más empresas buscan fórmulas flexibles, capaces de adaptarse a las necesidades y preferencias cambiantes de unos trabajadores más diversos, pero que, al mismo tiempo, no les supongan una carga administrativa extra en un contexto en el que muchas compañías han declarado una guerra contra la burocracia.

En esta línea me parece un ejemplo muy interesante el “presupuesto de movilidad” que ofrece Free Now y sobre el que podéis encontrar más detalles en este informe elaborado por esta plataforma y Fleet Europe a principios de este año.

Entre otros motivos, la idea de este nuevo beneficio me parece interesante porque es un reflejo de varios cambios que está experimentando el mundo del trabajo y el mundo en general. De hecho, la propia plataforma Free Now es un caso de estudio sobre la manera en que está evolucionando el sector de la movilidad. La empresa tiene su origen en la plataforma de reservas de taxis MyTaxi, una marca que muchos recordaréis, que fue fundada en 2009 por dos emprendedores alemanes. Cinco años después, la empresa fue adquirida por Daimler en un momento en el que muchos fabricantes de automóviles ya auguraban que el futuro del sector probablemente pasará por vender menos vehículos pero más servicios. Esta operación aceleró la expansión de la empresa, esta vez a través de la adquisición de otras plataformas similares como Hailo, Clever Taxi o Taxibeat, hasta 2018, año en que se produjo otro hito significativo en la historia de la plataforma cuando MyTaxi entró a formar parte de un acuerdo entre Daimler y BMW (una operación que, por cierto, demuestra los curiosos compañeros de camino que está creando la transformación que están experimentando algunos sectores) para crear varias joint-ventures de servicios de movilidad en diferentes campos como los vehículos con conductor (donde encajaría MyTaxi), los vehículos compartidos, los servicios de aparcamiento, servicios de recarga de vehículos eléctricos, y otros servicios de movilidad bajo demanda. En 2019 MyTaxi pasó a denominarse Free Now y desde entonces ha evolucionado para convertirse en una plataforma a través de la cuál es posible reservar soluciones de movilidad de otro tipo como patinetes, bicicletas o motos eléctricas.

El caso es que ahora Free Now ofrece a las empresas la posibilidad de proporcionar a sus empleados un beneficio social en la forma de un presupuesto de movilidad que las personas pueden aplicar al tipo de vehículo que mejor se adecúe a las circunstancias de cada desplazamiento y/o a sus preferencias personales.

Porque incluso dentro de una categoría concreta de beneficios sociales, como podría ser una ayuda para la movilidad, el ‘café para todos’ no funciona. 

Muchas empresas lo están viendo con los vehículos de empresa. Durante muchos años han ofrecido a sus personas a partir de cierto nivel jerárquico la posibilidad de conducir un ‘coche de empresa’, pero desde hace un tiempo algunas empiezan a ver que este beneficio ya no es tan apreciado como antes por sus trabajadores. Aparte de que hace tiempo que no tiene las mismas ventajas fiscales que tenía hace unos años, a un número creciente de personas, sobre todo las más jóvenes, tener un coche, aunque sea un coche de empresa, les parece un dolor de cabeza. Hay que cuidarlo, lavarlo, llevarlo al mantenimiento, perder tiempo buscando sitio para aparcar, o gastar dinero alquilando un parking. Y a esto hay que sumar las limitaciones a la circulación de vehículos privados que cada vez más ciudades establecen en sus centros urbanos.

Además, puede que el modelo que nos toca según la política de nuestra empresa no encaje con nuestra forma de vida. Hay gente que no tiene ni quiere tener coche. Si quiere subir a la montaña un fin de semana se alquila un todoterreno y si le apetece darse un homenaje y hacer una escapada romántica con su pareja igual se anima a alquilar un biplaza descapotable. Para lo demás, transporte público, o bicicleta.

A esto hay que sumar que cada vez más empleados no tienen carnet de conducir. Según la Dirección General de Tráfico, en 2019 en España había poco más de 16 millones de conductores, casi dos millones menos que en 2015. Entre otros motivos porque los jóvenes ya no tienen tanta prisa por sacarse el carnet. Lo veíamos también el pasado año en un estudio elaborado por Uber. Según este estudio, mientras que el 81% de los nacidos entre 1946 y 1964 tiene carnet de conducir, este porcentaje desciende al 78% entre los nacidos entre 1965 y 1984, al 74% entre los nacidos entre 1985 y 1995 y tan solo al 58% entre las personas mayores de edad nacidas a partir de 1985. Entre los motivos está el precio de sacarse el carnet, por supuesto, pero también que las personas que viven en ciudades, que cada vez son más, hoy en día tienen más alternativas de movilidad para las que no necesitan tener una licencia, como transporte público, VTC, patinetes, bicicletas, etc.

Y tampoco nos podemos olvidar de la mayor sensibilidad social por las cuestiones medioambientales que hace que mucha gente prefiera para sus desplazamientos, incluso para ir a su trabajo, el transporte público o soluciones de micro-movilidad en vez de conducir un coche.

Aparte de la complicación que supone que en algunos sectores el tiempo medio de permanencia de los empleados en las empresas se haya reducido hasta el punto de que ahora es inferior a los tres o cuatro años por los que muchas compañías hacen el renting de los vehículos de su flota.

Por eso me parece muy sugerente la solución que propone Free Now. Porque es flexible, es eficiente tanto para las empresas como para los trabajadores y puede ayudar a unas y otros a reducir su huella de carbono.

Es verdad que si la persona coge un taxi la cantidad asignada le «lucirá» menos que si se desplaza en patinete o la utiliza para tomar un transporte público, una opción que Free Now ya tiene disponible en Alemania y que parece ser incorporarán en breve en otros países europeos. Pero como es la persona quien decide, tiene un incentivo para sacar el mayor partido al presupuesto de movilidad asignado, con lo que también se minimiza el «desperdicio» que tantas veces provocan los planes de beneficios fijos.

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Imagen Matthias Ripp bajo licencia Creative Commons.

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