El valor de la fidelidad

Dos días después de la derrota del Arsenal ante el Barça en París, los periódicos de hoy recogen la decisión de Thierry Henry, delantero del equipo inglés, de renovar por el conjunto en el que ha jugado durante los últimos siete años.

Se esperaba que Henry jugaría en el Barcelona la próxima temporada, una circunstancia que fue objeto de comentarios maliciosos durante los días previos a la final y que aprovecharon los tradicionales rivales del equipo londinense para hacer leña del arbol caído tras su derrota. Sirva de ejemplo este chiste, parodia un conocido anuncio de Mastercard, que me envió un amigo irlandés, hicha del Chelsea, el día siguiente al partido:


La decisión ha sorprendido a muchos, y no sólo a los seguidores del Barcelona, del Manchester o del Chelsea: "¿Habría sido otra si el Arsenal hubiese ganado al Barça el miércoles?" Es posible que, tras el partido en Saint Denis, Henry se sienta en deuda con su afición, pero lo que seguro que es cierto es que Arsène Wenger, el técnico alsaciano del Arsenal, ha puesto todo lo que ha estado en sus manos para que el jugador haya acabado inclinándose por la opción más conservadora. Él fue quien trajo a Henry a Londres en 1999, procedente de la liga italiana, y él ha sido quien ahora ha conseguido hacerle ver de qué es capaz el Arsenal y confiar en el futuro. Wenger ha dicho: “esta temporada teníamos dos objetivos: ganar la Champions y retener a Henry. (...) estoy feliz porque de las dos metas hemos logrado la más importante”. Eso es tener las ideas claras y lo demás son tonterías. Ojalá cundiese el ejemplo.

Lo único triste de esta historia es que la decisión de Henry sorprenda a tantos.

Technorati tags:
2 comentarios

Entradas populares de este blog

¿Por qué la gente deja un trabajo? - Avance informativo

¿Por qué las personas deciden dejar un trabajo?

Adaptables pero auténticos, auténticos pero adaptables