¿Cuidamos la salud de nuestras empresas?

Muy recomendable el artículo titulado "Anatomy of a healthy corporation" publicado en el número de mayo de The McKinsey Quarterly. Aunque una gran mayoría de ejecutivos dicen preocuparse por la salud futura de su empresa, pocos son los que practican lo que predican y muchos los que se quedan atrapados en el día a día hipotecando con decisiones cortoplacistas el futuro de sus compañías.

¿A que se refieren los autores cuando hablan de la "salud" de una empresa? Según ellos, una organización "saludable" posee cinco atributos: En primer lugar es capaz de reaccionar con prontitud ante los cambios del entorno, incluso los más adversos. En segundo lugar tiene una gran habilidad para llevar a la práctica sus planes. En tercer lugar consigue alinear a todos sus empleados en torno a una visión compartida. En cuarto lugar renueva su modelo de negocio a partir de fórmulas de éxito ya probadas. Finalmente, una empresa saludable se caracteriza porque todas sus prácticas de gestión son coherentes y complementarias entre sí. Señalar que estas cinco características no operan de forma independiente, sino que están en continua tensión. Una intervención encaminada a mejorar uno de estos atributos, sin tener en cuenta su impacto en el resto, puede perjudicar a otro e incluso llegar a poner en jaque la efectividad del conjunto.

¿Qué podemos hacer para cuidar la salud de nuestra empresa? Los autores nos aportan cinco recomendaciones para gestionar de forma eficaz una cuestión tan compleja como ésta:

  1. Controlar de forma separada los recursos destinados a producir los resultados a corto plazo y aquellos que sirven para garantizar la salud futura de la corporación.
  2. Dentro de los planes estratégicos buscar un equilibrio entre iniciativas orientadas al corto plazo e iniciativas destinadas a construir una organización "saludable".
  3. Integrar la cuestión de la salud corporativa en procesos clave del negocio, como puedan ser el ciclo presupuestario, la excelencia operativa o la gestión del talento.
  4. Identificar e incorporar a los cuadros de mando indicadores para controlar y hacer seguimiento de los atributos de los que depende la salud de una empresa.
  5. Tener presente esta cuestión en los procesos de gestión de personas tales como establecimiento de objetivos, valoración del desempeño, planes de desarrollo, etc.

En definitiva, parece que aquí también sirve aquello de "más vale prevenir ..."
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