Transparencia, transparencia, transparencia

Por fin. Esta mañana me he encontrado con que Glassdoor está de nuevo operativo. La semana pasada conocí de su existencia a través de este post en el blog de David Monreal, y desde entonces había estado intentando acceder a su contenido.

Todas las empresas que tratan los salarios de sus empleados con un nivel de confidencialidad próximo al de un secreto de estado deberían darse una vuelta por este sitio para entender cuáles van a ser las nuevas reglas del juego. A través de este servicio los usuarios pueden informar, preservando su anonimato, del salario que cobran por su trabajo u opinar sobre diferentes dimensiones relacionadas con la satisfacción en el empleo: oportunidades de carrera, comunicación, compensación y beneficios, moral de los empleados, reconocimiento, liderazgo, equilibrio vida profesional - vida personal, respeto y trato justo. Incluso pueden indicar si aprueban o no la gestión del CEO de su empresa.

El resultado: un sitio donde quienes buscan trabajo pueden encontrar información relevante sobre qué retribución pueden esperar y qué es lo que opinan los empleados de las empresas a las que se dirigen, y donde las empresas pueden valorar en tiempo real la satisfacción de sus empleados y la competitividad de su oferta en el mercado de empleo.

Aunque desde la perspectiva pícara de nuestra cultura latina me da la sensación de que queda bastante por pulir -sobre todo en cuanto a mecanismos que minimicen el riesgo de manipulaciones por parte de las empresas o por grupos de empleados descontentos-, no me cabe la menor duda de que Glassdoor marca la tendencia.
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