Liderazgo en tiempos de crisis


Ya nadie niega la evidencia: Se avecina tormenta, y como cada vez que vienen años de vacas flacas las empresas sienten la tentación de recurrir a la solución más fácil, cerrar el grifo. Se cortan los gastos, pero también las inversiones, se reduce el número de reuniones, se escrutinizan las facturas de cada teléfono, y se envían e-mails apocalípticos decretando "hiring-freezes", "travel-freezes" y demás medidas que no conducen sino a la gran "helada corporativa". Además, se centralizan más y más decisiones, al tiempo que se multiplican los controles y el número de firmas necesarias para poner en marcha cualquier proyecto. Seguro que quienes trabajáis para una gran multinacional sabéis de sobra de qué va el tema.

El razonamiento que justifica este tipo de decisiones es fácil de comprender, pero no por ello deja de estar profundamente equivocado. Está comprobado empíricamente: los grupos toman mejores decisiones que los individuos. Así que en momentos de crisis, cuando el viento sopla en contra, lo que tienen que hacer los líderes empresariales es olvidarse de esas reacciones instintivas y crear las condiciones necesarias para sacarle el máximo partido al potencial de los equipos. 

Recientemente Tammy Erickson resumía en su blog las tres cosas en que deben centrarse los líderes en situaciones de crisis:

1.- Desafiar a la organización a alcanzar metas complejas, importantes, intrigantes. 
2.- Aumentar la colaboración en la organización. Desarrollar confianza. Relacionarse.
3.- Cuestionar el status quo a través de nuevas personas y nuevas ideas. Salir fuera.

¿Es lo que estáis haciendo en tu empresa?
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