Tecnologías maduras, demografía y empleo



Las capacidades que más necesita el mercado de trabajo no están necesariamente vinculadas a tecnologías emergentes, ni son aquellas de las que más se habla, ni las que ocupan los primeros puestos en las búsquedas en Google. Un ejemplo es el caso del lenguaje de programación COBOL, tal como lo explica un reciente estudio de Micro Focus, una empresa de software que sufre la escasez de programadores especializados en este lenguaje en su propia carne.

El COBOL es un lenguaje que nació en 1959 con la idea de crear un estándar de programación en el campo de la informática de gestión. Gozó de gran popularidad en los años setenta y ochenta, pero a partir de finales de la década de los noventa empezó a perder atractivo entre los profesionales de las tecnologías de la información frente a nuevos lenguajes como Java, C# o C ++. Hoy la opinión mayoritaria entre los jóvenes informáticos es que el COBOL está anticuado, de forma que son muy pocos los técnicos de las nuevas generaciones que deciden especializarse en este lenguaje. Y como a los estudiantes no les parece atractivo muchas instituciones académicas han decidido no incluirlo en sus planes de estudios, o considerarlo como una asignatura optativa.

No obstante, la realidad es que la mayoría de las operaciones de las grandes empresas siguen gobernadas por programas escritos en COBOL. Los sistemas de las entidades bancarias que controlan los cajeros automáticos y las transacciones en el punto de venta; los que se utilizan para gestionar la atención a los pacientes en los hospitales; los que se usan por las grandes compañías de transporte y en las operaciones portuarias, y en general la gran mayoría de los sistemas de información que requieren una gran capacidad de procesamiento por lotes siguen estando programados en COBOL, debido a que es un lenguaje que da muy pocos problemas.

Por tanto, en el mercado sigue habiendo necesidad de expertos en este lenguaje para mantener esos sistemas, para asegurar su integración con otras aplicaciones y hacer que sea posible acceder a la información desde nuevos dispositivos. Pero a pesar de ello no se despiertan nuevas vocaciones entre los jóvenes informáticos, que prefieren otras especialidades. Por consiguiente, las instituciones académicas siguen sin prestarle atención. Total, para qué incluirlo en sus programas, si nadie quiere estudiarlo. Los números hablan por sí mismos: Según el estudio de Micro Focus, el 73% de los estudiantes de informática no tienen acceso a la programación COBOL en su plan de estudios, a pesar de que al menos 71% de las grandes organizaciones empresariales asegura que seguirán confiando en aplicaciones creadas con COBOL en los próximos diez años. En consecuencia, el colectivo de especialistas en COBOL envejece año a año, y en algunos lugares empieza a haber dificultades para encontrar programadores expertos en este lenguaje.

De este modo, una especialidad que muchos desprecian por considerarla obsoleta se está convirtiendo en una opción de carrera inteligente, ya que, lejos de estar muerta, la falta de profesionales cualificados está calentando su mercado a nivel mundial. Un caso al que, muy probablemente, durante los próximos años se sumarán otros similares, a medida que los especialistas de ciertas tecnologías "maduras" se aproximen en bloque a su edad de jubilación.

Comentarios

Miguel Balparda ha dicho que…
Esto se resuelve actualizando los sistemas a un lenguaje actual que resuelva mejor las altas cargas de datos y sea mas portable entre dispositivos.
Segun el autor de este post estaria bien seguir estudiando reparacion de videocasettes aun cuando existe el Blue ray. O seguir vendiendo CDs en vez de pasar a un formato descargable y compatible con reproductores de bolsillo. El problema es dela industria que se queda con lenguajes antiguos, no del estudiante/universidad que estudia/enseña lenguajes actuales.
Chano ha dicho que…
¿Pero la universidad no está para dar respuestas a la sociedad? La realidad es tozuda, y si no hay especialistas, habrá que formarlos. A lo mejor lo que se estudia no es tan bueno o importante. No olvidarse que lo mejor es enemigo de lo bueno.

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