20 abril 2021

Jóvenes y trabajo: de mal en peor

por Santi Garcia

Dificultades para encontrar empleo, temporalidad, sobrecualificación, subempleo, escasa (o nula) formación en el trabajo, salarios bajos. Lo miremos por donde lo miremos, es un hecho. La situación laboral que viven muchos jóvenes en España es mucho peor que la que viven los jóvenes en otros países de nuestro entorno. Y esto es un problema muy serio, entre otros motivos porque esta realidad laboral influye, además de en los ingresos de los jóvenes, en su desarrollo profesional, de manera que lo que nos estamos jugando es el futuro del capital humano de nuestro país. Ni más ni menos.

¿Pero por qué sucede esto?

Si observamos la evolución de las condiciones laborales de los jóvenes a lo largo de las pasadas décadas constatamos que las cosas han ido de mal en peor. En cada una de las crisis que ha experimentado nuestra economía los jóvenes han sido el colectivo cuya situación laboral ha sufrido un mayor deterioro. Además, no se trata de un problema que afecte únicamente a los jóvenes que terminan sus estudios y se incorporan al mercado de trabajo en esos momentos de crisis, que luego pueden arrastrar las consecuencias negativas de esta circunstancia varios años después de graduarse en lo que se conoce como el “efecto cicatriz” (scarring effects) de las recesiones. El gran problema es que las condiciones laborales de los jóvenes no se recuperan del todo una vez pasadas las crisis, de modo que los jóvenes que terminan sus estudios y se incorporan al mercado de trabajo en el período de expansión posterior a una crisis lo hacen en peores condiciones que los jóvenes que empezaron a trabajar antes de esa crisis.

Un problemón que los economistas Samuel Bentolila (CEMFI), Florentino Felgueroso (Fedea), Marcel Jansen (UAM y Fedea) y Juan F. Jimeno (Banco de España y Universidad de Alcalá) examinan en un informe muy recomendable titulado Lost in Recession: Youth Employment and Earnings in Spain, recientemente publicado en Estudios sobre la Economía Española (Fedea).

Como explican los autores, hay motivos por los que, en general, las condiciones laborales de los jóvenes suelen ser peores que las de sus colegas de más edad. Tienen menos experiencia, comienzan a trabajar en puestos de menos responsabilidad, en muchos casos (aunque, por desgracia, esto no sea habitual en España) se trata de empleos a tiempo parcial que compatibilizan con sus estudios, etc. Además, en tiempos de crisis, los trabajadores más jóvenes suelen ser los primeros en perder su empleo ya que, en general, están menos protegidos, tanto por la mayor prevalencia de contratos temporales entre este colectivo como porque el período de preaviso o las indemnizaciones que les corresponden en caso de despido suelen ser inferiores, debido a su menor antigüedad. En cualquier caso, se trata de diferencias que, con el paso del tiempo, se acaban corrigiendo.

Sin embargo, en España es distinto. Aquí el problema del trabajo de los jóvenes es de otra dimensión. En este sentido, los autores nos aportan datos que evidencian de manera incontestable hasta qué punto la situación laboral de los jóvenes en España es mucho peor que en otros países de nuestro entorno. Es muy frustrante, por ejemplo, comprobar que en el período 1983-2019 en España la tasa promedio de desempleo fue del 32,7% entre los jóvenes de 20 a 24 años y del 22,3% entre los jóvenes de 25 a 29, mientras que en la Unión Europea (UE-28) fue un 17,8% y un 11,5%, respectivamente. O que en 2019 la tasa de ocupación de las personas entre 15 y 34 años en España fue solo del 64,6% cuando en la Unión Europea (UE-27) esta cifra ascendió al 75,7%.

Aunque todavía es más desolador ver hasta qué punto esta situación se ha ido deteriorando en nuestro país en las últimas décadas de forma que los jóvenes se enfrentan a cada nueva crisis en peores condiciones. Por ejemplo, si en 2007, en vísperas de la Gran Recesión, las tasas de desempleo de los jóvenes eran del 15% en el grupo entre 20 y 24 años y del 9% en el grupo entre 25 y 29 años, en 2019 esas cifras ascendían a un 29,8% y un 19% respectivamente. Y lo mismo sucede con los salarios. Entre 1980 y 2019 en España el salario mensual real de los jóvenes descendió entre un 26% para los trabajadores entre 30 y 34 años y un 50% para los trabajadores entre 18 y 20 años. Un descenso al que hay que sumar una disminución pronunciada de la duración media de sus contratos y un incremento de la contratación a tiempo parcial, que provoca que muchos jóvenes trabajen menos horas de las que desearían.

A pesar de que los autores dejan para investigaciones posteriores el análisis de cuáles son las causas de este progresivo deterioro de las condiciones laborales de los jóvenes en España, apuntan, entre los posibles factores a explorar, los efectos de los cambios en la normativa laboral que se introducen durante las crisis y que, en muchos casos, contribuyen a una mayor precarización del trabajo de los jóvenes, así como los crecientes desajustes que se observan entre la oferta y la demanda del mercado de trabajo, como consecuencia de los avances tecnológicos y el poco peso que las disciplinas STEM tienen en España, entre otras carencias de nuestro sistema educativo. 

Unos desajustes que, por ejemplo, provocan que en nuestro país tengamos las mayores tasas de sobrecualificación de la Unión Europea, pero, al mismo tiempo, la proporción de universitarios en trabajos de alta cualificación (high skill jobs) haya disminuido desde principios de la década de los noventa, con apenas una ligera mejoría en los últimos cinco años.

Imagen Wayne S Grazio bajo licencia Creative Commons

Referencias

Bentolila, S., Felgueroso, F., Jansen, M., Jimeno, J.F. (2021). Lost in Recession: Youth Employment and Earnings in Spain. Estudios sobre la Economía Española – 2021/12

2 Comentarios

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  1. Es una vergüenza. Cada vez peor y da igual el partido que está en el poder. Parece que a los políticos no les importan nada los jóvenes. Por cierto, me gustó mucho la entrevista que le hicisteis a Alejandra de la Fuente en vuestro podcast. Muy buena.