¿Qué hacemos con los más listos?

El factor que más influye en el éxito de una empresa es tener gente "lista" ("clever people") en plantilla. Al menos eso es lo que afirman R. Goffee y G. Jones -profesores de la London Business School- en un artículo publicado recientemente en la Harvard Business Review. Sin embargo la experiencia nos dice que no es suficiente.

No basta con poseer el talento, sino que es preciso saber cómo aprovecharlo y canalizarlo de forma que resulte rentable para la empresa, y esto no siempre es una tarea fácil. Normalmente estos empleados son conscientes de lo que valen, esperan tener acceso a las más altas instancias de la organización, forman parte de redes sociales y de conocimiento muy activas, y nunca te darán las gracias por ser un buen jefe.

La clave no es otra que gestionarlos de un modo diferente. En primer lugar protegerlos de los juegos políticos, la burocracia y ciertas dinámicas que suelen contaminar el ambiente de trabajo en los proyectos más ambiciosos. En segundo lugar facilitar la convivencia de puntos de vista divergentes y agilizar la toma de decisiones, evitando modelos organizativos excesivamente centralizados. Así mismo es importante crear un entorno seguro, en donde equivocarse sea posible. También es aconsejable dejarles que persigan sus propios intereses (como hace Google, donde sus empleados pueden dedicar un día a la semana a trabajar en sus propias "start-up's", conocidas como "Googlettes"). Finalmente, para poder ejercer un liderazgo eficaz sobre estos empleados, sus jefes tendrán que ganarse su credibilidad, demostrando el valor y la complementariedad de sus propias cualidades.
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