17 junio 2010

Toma el dinero y corre

por Santi Garcia

Hoy La Vanguardia publica en «La Contra» una entrevista de Lluís Amiguet con Ingrid Daubechies, matemática y catedrática de Princeton. Reproduzco a continuación un fragmento de la misma:

(…) ¿Ve este billete de 10 euros?

Sí, señora, de curso legal por ahora.

¿Qué prefiere: estos 10 euros ahora o que le dé 11 mañana?

Igual no nos vemos; tal vez llueva… ¿Y si le roban el bolso? ¡Deme el billete ya!

Hace usted lo que la inmensa mayoría de los humanos. Pero ahora pongamos un año de por medio en esa elección: ¿qué prefiere, el billete de 10 euros el 16 de junio del año próximo o 11 euros al día siguiente, el 17 de junio?

Total, por un día más de espera: ¡ingréseme los 11 euros el día siguiente!

De nuevo elige como la mayoría de los humanos, pero esta vez acierta, aunque si analizara matemáticamente el riesgo apreciaría que no hay ninguna diferencia (un día = 1 euro).

Un día es el tiempo que media entre hoy y mañana y el año que viene entre el 17 y el 18 de junio: en ambos casos le doy 1 euro por 1 día (…). En cambio, usted siente que esperar de hoy a mañana entraña más riesgo que esperar del 17 al 18 de junio del año próximo. ¿Por qué?

Porque el cálculo para elegir entre hoy y mañana lo hacemos en un área del cerebro más primitiva y menos evolucionada que la que calcula a un año vista. Cuando elegimos entre hoy y mañana, la emoción domina sobre la lógica con el ¡lo quiero todo ahora mismo! (…). En cambio, el cálculo a largo plazo y la planificación los hace un área cerebral más evolucionada, donde la lógica matemática racional se impone sobre la emoción animal primitiva y así elegimos lo más conveniente (…).

Me parece un ejemplo revelador de como muchas de nuestras decisiones a corto plazo están guiadas por la parte más primitiva y animal de nuestro cerebro, mientras que en las que tomamos con un horizonte temporal más largo la lógica racional se impone con mayor frecuencia. Por tanto, si hacemos un esfuerzo por anticipar los problemas futuros será más fácil que tomemos decisiones racionales, mientras que si actuamos a salto de mata y resolvemos los problemas según se nos presentan, hay una probabilidad mayor de que actuemos llevados por nuestros impulsos más primitivos.

Un interesante mecanismo psicológico que todos, sobre todo en estos tiempos complejos e inciertos, deberíamos tener más en cuenta.

Imagen Jason Brennan bajo licencia Creative Commons

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