02 noviembre 2010

Sin valores no hay ‘coworking’

por Santi Garcia

Los espacios de coworking están surgiendo como champiñones por todo el mundo. En un período relativamente corto de tiempo he tenido conocimiento de la apertura de varios de ellos en mi entorno próximo y ayer, sin ir más lejos, leía en la revista de Vueling un artículo sobre otro localizado en Madrid.

Varios son los factores que favorecen la multiplicación de estos novedosos lugares de trabajo, donde empleados de diferentes compañías comparten techo, de forma temporal o permanente, con emprendedores o con freelancers de diversas disciplinas. Entre ellos, podríamos mencionar los avances tecnológicos que facilitan que cada día sean más las personas que teletrabajan; el aumento en el número de individuos que -ya sea por vocación, o por haber perdido un trabajo asalariado- deciden seguir una carrera como autónomos o intentar sacar adelante un proyecto emprendedor; la tendencia a que las compañías subcontraten un número cada vez mayor de procesos aprovechando el descenso de ciertos costes de transacción; la creciente globalización de mercados y empresas y la consiguiente proliferación de «equipos virtuales»; o la caída, más que significativa, del precio de alquiler de los despachos.

Sin embargo, en mi opinión, el desarrollo del coworking es principalmente una cuestión de valores. Es aquí donde radica su esencia. Sin valores un espacio de coworking no es más que un «business center» de los de toda la vida. El coworking en estado puro sabe a comunidad, colaboración, igualdad, humildad, transparencia, fluidez y espontaneidad. El coworking es más que compartir un espacio, unos servicios, o unas infraestructuras ofimáticas. El coworking va de desarrollar relaciones sociales, romper con el aislamiento, favorecer la inspiración y la innovación, y aprovechar cuantas sinergias puedan surgir entre los «residentes» de esos espacios. Los valores son, en definitiva, la sustancia que permite catalizar el potencial creativo y productivo que allí se concentra.

4 Comentarios

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  1. La economía será promovida por los emprendedores, pero no individualmente, sino en comunidad con otros emprendedores afines, en valores, estilos, creencias y cosmovisión.
    Muy interesante tu artículo.
    El coworking ya está aquí, y llegó para quedarse por largo tiempo.

    Angélica

  2. Es curioso como algunos términos como co-working o colaboraicón 2.0 están empzandoa a aflorar cada vez con más fuerza y relacionados no sólo con la Empresa 2.0, sino también con ámbitos educativos, freelance, etc. Lo cierto es que parece natural el camino hacia lo colaborativo, y los espacios de trabajos que facilitan la integración y la comunicación, así como la colaboración, tanto fuera como dentro del espacio de trabajo, que a su vez, está evolucionando a pasos agigantados. Gracias por el post

    Lorie Vela
    http://www.collaborationideas.com

  3. Santi, muchas gracias por este post. Nosotros llevamos tres años "practicando coworking" y estamos muy muy contentos por los resultados obtenidos. Sin duda, en este momento económico en el que vivimos es una opción que parece que puede empujar a más de uno hacia adelante.Hay que colaborar, compartir,coordinarse y sin duda la inteligencia colectiva nos sacará adelante.un saludo y ¡aupa coworking!