23 abril 2021

Cómo pensar a largo en un mundo cortoplacista

por Santi Garcia

Este es el subtítulo del libro The Good Ancestor (el buen antepasado) escrito por Roman Krznaric y que me gustaría recomendaros para este día de Sant Jordi.

En este libro, Krznaric, filósofo y actualmente Research Fellow en la Long Now Foundation, defiende que, a pesar de que vivimos en un «cortoplacismo frenético», sujetos a la tiranía de lo inmediato, todavía hay esperanza. Estamos a tiempo de que las generaciones que están por venir en el futuro nos vean como unos «buenos antepasados» y no como una generación egoísta que les condenó a una peor vida.

Krznaric parte de la realidad que nos envuelve. Los políticos apenas miran más allá de las próximas elecciones o la última encuesta de opinión. Las empresas son esclavas del próximo informe trimestral de resultados y de la opinión de los analistas bursátiles. Los Estados debaten en foros internacionales sobre sus intereses a corto plazo, mientras el planeta se deteriora y las especies desaparecen. Nuestra cultura de gratificación instantánea nos hace sufrir una sobredosis de comida rápida, mensajes de texto rápidos y el botón «compra ahora».

Como dice la antropóloga Mary Catherine Bateson, nos enfrentamos a la paradoja de que, a pesar de que hoy en día vivimos más años, pensamos más a corto plazo que nunca.

Frente a este cortoplacismo dominante, Krznaric nos anima a preguntarnos en qué medida nuestras decisiones y nuestras acciones nos convierten en «buenos antepasados». Pero no simplemente si nos hacen ser unos buenos padres o unos buenos abuelos. El autor nos propone que, cuando nos hagamos esta pregunta, no pensemos solo en nuestros hijos y nietos, sino en los miles de millones de seres humanos que están por nacer en el planeta y cuyo número superará con creces el número de personas que actualmente vivimos en la Tierra y las que nos han precedido.

Para ello, lo primero que tenemos que hacer es superar la visión que tenemos del futuro como una terra nullius (o más bien como un tempus nullius), un tiempo en el que (todavía) no vive nadie y, por tanto, podemos hacer con él lo que queramos, aprovechando que las generaciones futuras que aun no han nacido no pueden defenderse ni dar su opinión sobre nuestras decisiones, no tienen representación política, ni pueden influir en el comportamiento de las empresas a través de sus decisiones de compra en los mercados.

Es cierto que hay motivos para la esperanza y que cada vez más voces denuncian los riesgos que conlleva el cortoplacismo al que estamos sujetos, pero siguen siendo una minoría. Además, en muchos casos, aunque estas voces nos advierten de los peligros, fallan a la hora de proponer alternativas que nos permitan desarrollar ese pensamiento a largo término que necesitamos para superar nuestra obsesión con el aquí y el ahora.

Pues bien, esto es precisamente lo que encontraréis en este libro: ideas que nos pueden ayudar a mirar más allá de nuestras narices. A contrarrestar el problema, que señalaba el músico Brian Eno, de que «nuestra empatía no se extiende demasiado hacia delante en el tiempo», así como esa «mentalidad colonial» de la que habla el autor que nos lleva, a menudo inadvertidamente, a esclavizar a las generaciones futuras con nuestras decisiones del presente.

En concreto, el libro se estructura alrededor de las tensiones que se producen entre seis fuerzas que provocan la cultura del cortoplacismo que nos domina y seis caminos que nos pueden ayudar a desarrollar esa mirada a largo plazo que necesitamos.

Entre las primeras, Krznaric incluye la tiranía del reloj, el secuestro de nuestra atención por la tecnología, la miopía de los políticos que no ven más allá de las siguientes elecciones, el capitalismo especulativo, las interdependencias que aumentan los riesgos globales, y la búsqueda de un crecimiento económico perpetuo.

Seis fuerzas cortoplacistas frente a las cuales el autor nos propone seis vías de acción: Además de asumir que somos un simple abrir y cerrar de ojos en la inmensidad del tiempo cósmico, reflexionar sobre qué legado queremos dejar a la posteridad, considerar a las generaciones que están por llegar a la hora de valorar la justicia y la ética de nuestras decisiones, atrevernos con proyectos «catedral» de duración superior a una vida humana, imaginar los diversos caminos que puede seguir nuestra civilización en el futuro, y perseguir metas trascendentes que no solo resulten inspiradoras sino que, además, nos conviertan en buenos antepasados.

Krznaric reconoce que la misión no es fácil. Este es el motivo por el que dice que su libro tiene más de esperanza que de optimismo. En cualquier caso, es una poderosa llamada a la acción que no os dejará indiferentes. 

Un libro sobre el que The Edge, guitarrista de U2, ha dicho que «es el libro que los hijos de nuestros hijos agradecerán que hayamos leído».

Referencias

Krznaric, R. (2020). The good ancestor: how to think long term in a short-term world. Random House.

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